Ganar la confianza de los clientes

Estas son las razones por las que tus clientes no confían en ti

Ganar la confianza de los clientes y potenciales clientes no es tarea fácil . Es probable que, sin ser plenamente consciente, estés actuando de maneras que tus clientes no terminan de entender y que está generando desconfianza en ellos.

La confianza debería ser el pilar fundamental en el que se basa tu negocio y tu relación con los clientes: no buscamos a vendedores, buscamos a asesores, expertos y gente de confianza que no nos genere sospechas.

Hoy te explicamos algunos aspectos en los que trabajar si quieres contar con clientes satisfechos y dispuestos a recomendarte a otros.  Es muy posible que ni siquiera te hayas percatado de que actúas de alguna de las maneras que hemos incluido en esta lista, así que si este artículo sirve para abrirte los ojos nunca es tarde para tomar cartas en el asunto y empezar a trabajar en una comunicación más transparente y amistosa con tus clientes.

Ganarse la confianza de los clientes
Un cliente que confíe en tu empresa será más propenso a hablar bien de ti a potenciales clientes.

No haces caso a críticas ni comentarios

¿Eres de los que no responde un mail o llamada en el mismo día? ¿Los correos electrónicos se contestan con mensajes automáticos que prometen responder en 72 horas? ¿No contestas comentarios en redes sociales o páginas de reseñas? Estas son algunas señales de que la comunicación con tus clientes no es todo lo eficiente que debería.

Solución: Monitoriza todos los canales de comunicación de los que dispone tu empresa y asegúrate de contestar en un periodo de tiempo corto que refleje la importancia que tus clientes se merecen. Puedes utilizar un software de gestión con CRM para llevar un control eficiente de tu relación con tus clientes. Las sugerencias de tus clientes son muy valiosas y te van a ayudar enormemente a mejorar tu producto, servicio o gestión, ¡no desaproveches la oportunidad!

 

Tus productos o servicios no son lo que prometen

No necesariamente tiene que ser algo intencionado, quizás, a la hora de diseñar tu marketing has “embellecido” tu producto o has camuflado aspectos poco atractivos, lo cual ha resultado en que tus clientes se sientan decepcionados al toparse con la realidad.

Solución: no hagas promesas que no puedes cumplir. Es evidente que el objetivo del marketing es conseguir que el producto sea más atractivo, pero trata de no faltar a la verdad. Puedes repasar tu material de marketing con clientes recientes y averiguar si las promesas de tu marca han cumplido sus expectativas.

 

Cobras por cosas que parecían estar incluidas en la tarifa

La mayoría de los clientes no te van a pagar a regañadientes si sienten que van a obtener algo a cambio, por ello no deberías ocultar aquello que no incluyen tus tarifas con intención de cobrarlo cuando al cliente ya no le quede otra. Solo conseguirás irritarlo y será poco probable que recomiende tus productos o servicios en el futuro.

Solución: No hagas pequeños cargos por cada pequeño trabajo, valora un precio justo que incluya todos los extras y se muy claro, antes de la compra, de todo lo que el precio incluye y todo lo que se paga a parte.

 

Aceptas tareas o trabajos para los que no estás realmente cualificado/a

En un intento por diversificar y sacar el máximo provecho económico posible, es posible que alguna vez hayas aceptado trabajos o tareas para las que realmente no tienes tiempo o cualificación. Un trabajo mal hecho dañará enormemente la confianza de tus clientes y te arriesgarás a recibir malas críticas y perder clientela.

Solución: Valora concienzudamente si tienes el tiempo y la cualificación para realizar ese trabajo. Si la respuesta es no, no dudes en referir a tu cliente a una persona o empresa que realmente pueda ayudarle: conseguirás un cliente satisfecho y un posible aliado en la otra empresa, que quizás, en el futuro, esté abierta a recomendarte a ti.

 

No permites que tus clientes escriban opiniones sobre tu empresa en tu web

Quieres que ellos confíen en ti, pero tú no confías en ellos lo suficiente como para dejar que hablen sobre ti. Si es tu caso, probablemente tengas miedo de qué pueden decir, lo cual está repercutiendo en tu imagen de cara al exterior: ten en cuenta que, hoy en día, los potenciales clientes confían más en lo que otros usuarios dicen que en lo que tú dices sobre ti mismo.

Solución: Dependiendo de tu actividad, puede que no te quede más opción que incluir las opiniones en tu página web. Si tienes miedo de que puedan decir cosas malas sobre ti, entonces te toca ponerte a trabajar para mejorar esos aspectos con los que tus clientes pueden estar más descontentos.

Desconfianza de los clientes
Las opiniones de terceros son de los factores más influyentes a la hora de tomar una decisión.

Es evidente que lo único que te interesa es vender

Piénsalo, a nadie le gusta que le vendan algo. La mayoría toleramos e incluso agradecemos que nos asesoren cuando ya estamos 100% decididos a realizar una compra, pero detestamos que nos insistan cuando aún estamos en el proceso de tomar una decisión. Esto, por supuesto, se aplica también a tus clientes y potenciales clientes.

Solución: No vayas directo/a a la venta: trabaja tu relación con el cliente y trata de ganarte su confianza. Borra el concepto que tienes de “vender” y sustitúyelo por “aconsejar”.  Si consigues que tus clientes acudan a ti para pedirte opinión sobre qué decisión tomar, entonces habrás ganado la batalla. Ya no eres un/a “vendedor/a”, ahora eres un/a “experto/a”.

 

No eres 100% transparente

Tus clientes son inteligentes y saben perfectamente cuando les dices la verdad y cuando estás intentando darles largas. Encubrir tus errores con mentiras no es, ni de lejos, la mejor estrategia a seguir.

Solución: La honestidad debería estar en el número uno de las políticas de tu empresa. No veas un error como algo irremediable: una buena resolución de los errores puede ser una buena estrategia para conseguir clientes satisfechos y dispuestos a recomendarte. Si has cometido un error admítelo sin rodeos y explica a tu cliente cómo piensas solucionarlo y prevenir que vuelva a ocurrir.


 

Estas son algunas formas de actuar que, sin darnos cuenta, vamos adoptando, y que pueden minar gravemente la confianza que los clientes y potenciales clientes depositan en nosotros. Si has detectado que algo de lo que hemos citado en este artículo encaja con el modus operandi de tu empresa, es hora de que pongas remedio y trabajes la transparencia de cara al público.

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